Tuna Guri nació desde las ganas de hacer algo propio y con sentido.
Desde Necochea, entre el bosque y el mar, empecé a hacer envoltorios de tela encerada cuando todavía muy poca gente los conocía.
Me tocó explicar qué eran, cómo se usaban y por qué podían reemplazar al film.
Fue y es un camino súper de a poco, pero siempre confiando en lo que estaba haciendo.
Hoy, después de varios años y miles de envoltorios enviados a distintos lugares del país, sigo haciéndolos a mano, con los mismos ingredientes naturales y el mismo cuidado de siempre.
Tuna Guri es un emprendimiento chico, hecho con mucha dedicación, mucha conciencia detrás y atención en cada detalle.
Cada envoltorio que sale del taller está pensado para durar, acompañar lo cotidiano y demostrar que hay otras formas de consumir, más simples y más conscientes.
Probablemente estés buscando otra manera de consumir.
Gracias por estar acá 🌿